lunes, agosto 20, 2007

Utopía

Pero hacía siglos que los hombres, evidentemente, no servían para casi nada (…) A veces les parecía útil hacer avanzar la historia, es decir, provocar revoluciones y guerras (…) con su amor por el riesgo y el juego, su grotesca vanidad, su irresponsabilidad, su violencia innata (…) Desde todos los puntos de vista, un mundo compuesto sólo de mujeres sería infinitamente superior.”
Michel Houellebecq “Las Partículas Elementales”

Me contaron la historia en Mayatnia, un pueblo de Oriente Medio, donde parece que todo empezó. Dicen que la primera fue Daniya. Había perdido dos hijos en la guerra y una noche escuchó a su marido convenciendo al tercero de inmolarse en el campo de batalla. Daniya había oído esa conversación otras veces y se había limitado a llorar en su cuarto mientras esperaba con las entrañas desgarradas a que el vástago obedeciera la orden. Sin embargo esta vez se plantó entre los dos y advirtió: “si te vas a la guerra, renegaré de ti como hijo y morirás sin mi perdón. Y tú”, dijo al marido, “no volverás a saber lo que es una esposa: nadie limpiará tus ropas, no volverás a sentir una caricia en las noches y no volverás a encontrar un plato en la mesa.” El hombre, furioso por la insolencia se limitó a darle una bofetada para recordarle quien mandaba.

Al día siguiente Daniya no amaneció en su cama. No tuvo que alejarse mucho para encontrar donde vivir. Había tantas viudas por la estupidez de sus hombres que solo tuvo que escoger donde estaría más cómoda. Cuando a pesar de los días nadie fue a buscarla, supuso que su marido y su hijo habían muerto matando. Al menos nadie vino a darle la noticia y eso dosificó el dolor, además esta vez no la acompañaba la culpa. Finalmente ella había tenido el valor de intentar detener tanta locura.

Pronto en casa de las viudas aparecieron otras tres mujeres con historias parecidas. La pequeña casa que les acogía se quedó pequeña. A la dueña ni siquiera se le pasó por la cabeza echar a sus inquilinas; todas eran mujeres unidas por el sufrimiento y lo único que tenían de valor en la vida era la fortaleza de estar juntas y esas conversaciones sobre nada que tenían después de la comida. Así que decidieron echar a andar. No tenían nada que llevar, ni sabían a donde ir. Sin embargo el silencio de un lugar libre de disparos y de muerte, les hizo encontrar camino rápidamente.

Encontraron un lugar donde instalarse en la provincia de Burduni y se dedicaron a aquellos oficios que siempre han sido útiles en cualquier parte. Alguna cocinaba, otra tejía. Daniya se ofreció para cuidar y educar niños, así pensaba menos en los que había perdido y quizás les evitaba la tentación de la guerra. Comenzaron a cambiar sus pequeñas obras por comida, por mantener el techo que las cobijaba, y un día descubrieron que llevaban tres meses sin utilizar el dinero. Sospecharon por primera vez que las monedas eran otra de las perversiones que podrían dejar atrás. Lo que al principio era una zona miserable había comenzado a florecer. Los niños iban tranquilos y alimentados a las escuelas donde, por supuesto, las mujeres daban clases. La tierra empezaba a producir tras años de abandono, y la fachada de las casas se llenaban de detalles que las hacían más hermosas.

Cada día llegaban más. Ahora no solo viudas sino jóvenes que huían de la posibilidad de ser tomadas por algún mercenario. Las historias que contaban eran tan terribles que resultaba insólito que todo eso estuviera pasando a solo unos kilómetros y que a ellas ni siquiera les afectara. Sin embargo allá estaban tan ocupados en sus grandiosos proyectos que les era indiferente lo que hiciera un grupo de mujeres. Para ellos lo que no mata carece de valor.

Sin embargo un día llegó un hombre. No era un guerrero. Se trataba de un joven asustado ante la posibilidad de perder la vida por algo que no entendía. Daniya se reunió con el Concejo y acordó protegerlo siempre y cuando aceptara no participar en ninguna decisión comunal. Su valor era la fuerza física y a eso tendría que limitarse. Su pensamiento no era necesario en aquel lugar, pues los hombres habían demostrado sobradas veces a lo largo de la historia su ineptitud para hacer la paz y su eficiencia destructiva. Él no dudó ni un momento en aceptar, A pesar de su juventud había visto ya lo inútil de las ambiciones.

No todas las mujeres quedaron tranquilas con la decisión del Concejo. Opinaban que había que expulsarlo de inmediato, que traería la desgracia. Sin embargo el verdadero temor de algunas era demasiado ramplón para ser revelado. La ausencia de caricias de los últimos años contrastaba enormemente con el fornido joven que ahora trabajaba con el torso desnudo por las calles del pueblo. Todas empezaron a verse más arregladas y parecían competir entre sí por estar más atractivas. Sin embargo ninguna se atrevía a acercarse a él para no delatarse frente las demás. Ninguna se atrevía a admitir que se sentía derretir bajo las faldas cuando el joven pasaba frente a ellas. La única manera de sublimar el deseo fue comenzar a murmurar que Daniya le había echado el ojo al joven que había acogido y que no veía en él “precisamente a un hijo”.

La historia normalmente llega hasta ahí. Supongo que a los pobladores les aburre alargar lo obvio contando cómo paulatinamente la llegada de otros hombres, a pesar de su sumisión, enturbiaba aún más el orden del pueblo; para qué narrar cómo fue aumentando la desconfianza entre las mujeres hasta quebrar la armonía; sería triste explicar como volvieron a presumir de sus escasas propiedades para competir; y habría que llegar a describir cómo el concejo se volvió un caldo de rivalidades y perdió su poder para tomar decisiones. Se limitan a decir que cuando la guerra acabó, Burduni estaba igual de asolada que el resto del país y que no quedó ninguna mujer con suficiente orgullo para escribir esta historia.

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15 Comentarios:

Blogger Insomne escribió...

hijo mio te haces esperar.. pero aun así vale la pena..

Gracias por la historia, buenisima y llena de silogismos..

Tan solo te diré que así es la envidia..

4:41 PM  
Blogger alida escribió...

Estupendo relato y así será después de todo

9:05 PM  
Blogger Tania8a escribió...

Hola.
Maravillosa historia. De seguro a muchas parecidas en otros pueblos... Intenté tomar fotos del estilo de tu Blog en los baños para mi sección de "letreros peculiares" pero me es imposible, las mujeres no dejan letreros en los baños como los hombres, o al menos no me ha tocado nngún baño donde las paredes hablen...

9:43 PM  
Blogger Linus Lowell escribió...

Insomne:
Mis partos son lentos. A los que hay que agradecer es a los que a pesar de eso siguen entrando aquí.

Alida:
Bienvenida por estos lados.

Tani8a:
Te recomiendo los baños de las universidades, al menos aquí en Alicante son papel de imprenta. Las fotos de los baños de hombre son mías, y las de mujeres, de mi emisaria Naftalina Bonn que de vez en cuando me trae excelentes ejemplares de las paredes femeninas.

1:24 AM  
Blogger Maria Coca escribió...

Una historia curiosa y repleta de poesía vital. Tu "blog bañera" me parece muy interesante, Linus. Tienes un estilo diferente. Volveré cuando menos te lo esperes.

Besos desde mi orilla.

1:01 PM  
Blogger Tania8a escribió...

Hola

Ayer miércoles 22 de agosto de 2007 Robotania8a llegó a sus primeras mil visitas.
Gracias por dedicar unos minutos de tu tiempo a leer curiosidades que comparto día a día contigo y por ser parte de esas 1,001 visitas hasta el día de hoy.
Cualquier comentario, ocurencia o sugerencia es bienvenida.
Nos seguimos leyendo por aquí.ç

Tania8a
www.robotania8a.blogspot.com

10:25 PM  
Blogger Lola García escribió...

Wow! Qué historia...
Impresionante y triste a la vez porque es evidente que es imposible un mundo perfecto y que es precisamente la diferencia y la variedad lo que nos da la vida y lo que nos la quita.
Pero si esa variedad creo que el mundo sería muy aburrido.

Por cierto, qué bueno el libro de las Partículas. hace poco lo terminé y me enamoré de Houllebech.

También soy de Alicante...


Un besazo.

11:02 PM  
Anonymous Palimpsesto escribió...

La historia de Daniya me parece tristemente apologética. No entiendo por qué aquellas mujeres que lograron vencer tantos preceptos patriarcales finalmente sucumbieron ante una noción tan masculina de la sexualidad.
Supongo predecible que la historia acabe de ese modo, pero no por causa de lo que presumimos Naturaleza Humana sino por la indeleble huella que la propia cultura consigue grabar en nuestras conciencias.
Aún hoy existen sociedades en las que la “gestión social de la sexualidad” se rige por concepciones que nosotros, pobres prisioneros de nuestra verdad, no podemos comprender o incluso concebir. Supongo que ellas tampoco pudieron.

Linus, siempre disfruto con los pensamientos que provocas.

11:54 AM  
Blogger Linus Lowell escribió...

María Coca:

No había pensado en lo de "blog bañera" pero le da una connotación muy divertida a esto :-D


Lola:

Para mí Partículas Elementales fue una revelación. Resume muchas de las tensiones humanas: sexualidad y razón, sentimiento e intelecto, feminidad y masculinidad, predestinación y libre albedrío. Es uno de los libros más geniales que he leído en años. Al terminarlo tenía tantas ideas en la cabeza que solo podía permanecer en silencio viendo la última página.
Me alegra saber que haya tan cerca alguien que haya disfrutado el mismo libro, especialmente si tiene un blog tan bueno como el tuyo.

Palimpsesto:

De hecho es una de las ideas sobre las que oscila el libro de Houellebecq: esa pregunta sobre cuánto de genético hay en las diferencias masculinas y femeninas. Hay mucho que hablar al respecto y mucho por descubrir, pero por los momentos estoy de acuerdo conigo en que el problema es más cultural que otra cosa.

5:57 PM  
Anonymous Der Pratter escribió...

Panita, afortunado eres en este mar de mujeres, escribiendo sobre mujeres.

A dos pasos de chamanizarte, esta historia es definitivamente un katá.

un abrazo,

dp./

1:09 AM  
Blogger No puede ser que estemos aquí para no poder ser escribió...

Estaba bastante espectante con el final de esta historia,no es el mejor Y mas lindo final o quizas el que esperariamos todos pero bueno,ciertamente es que no todo es perfecto en este planeta,pero en la diversidad esta la perfección,no?

saludos y cuidate.

8:20 AM  
Blogger Linus Lowell escribió...

Pratt:
La naturaleza femenina es algo en lo que nunca se puede lograr la total chamanización. Sin embargo me conformo con el primer Dan en la comprensión de mis dos mujeres predilectas: la Naftalina Bonn y la Sofie Marceau.
Un abrazo. Me quedé con ganas de una cerveza más.


No puede ser..:
Las historias siguen su curso y el escritor solo pone el punto final donde le parece más conveniente. Prueba leer la historia de nuevo pero acábala al final del sexto párrafo: Así quedaría con un lindo final.
Sin embargo te quedará la inevitable sensación de irrealidad y condescendencia... Ahí es cuando dices: ¿Y no era en la diversidad donde estaba la perfección? Entonces no queda más que seguir escribiendo.

2:38 PM  
Blogger Bohemia escribió...

saludos, vengo a devolverte la visita y debo confesar que me ha impactado y me ha hecho mucha gracia la foto de tu perfil...buenísima...

abrazos

12:37 AM  
Blogger Linus Lowell escribió...

Bohemia:
El de la foto es mi mejor ángulo :D

12:01 PM  
Anonymous lennis escribió...

Querido Linus. Hace unos días leía a Coetzee en el metro, y en un pasaje de Desgracia leí esto y me acordé de tu historia. Revisando los comentarios, veo el que dejó Palimpsesto y creo que la cita es apropiada.

"Se pregunta, y no es la primera vez, si las mujeres no serían más felices viviendo en comunidades exclusivamente femeninas, en las que admitiesen tan solo las visitas de los hombres que ellas mismas quisieran recibir. Tal vez se equivoque al pensar que Lucy es homosexual. Tal vez sea que tan solo prefiere la compañía de las mujeres. Tal vez es eso lo que son las lesbianas: mujeres que no tienen necesidad de los hombres"

Un beso grande.

2:18 PM  

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